
ELOY GONZALO
La historia de Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro, es -en ocasiones- confusa. Intentaremos desde aquí hacer un recorrido por su corta vida para ilustrar la semblanza de un personaje muy conocido en Madrid. El 1 de diciembre de 1868 un niño recién nacido es abandonado en la inclusa de la calle del Mesón de Paredes. Una nota señala que tiene unas horas de vida, está sin bautizar y es hijo de Luisa García. Quien lo abandona pide que sea bautizado con el nombre de Eloy, por ser el día de su onomástica. Y añade que el niño deberá apellidarse “Gonzalo García”.
Eloy Gonzalo pasó pocos días en la inclusa. Diez días después el pequeño es adoptado por el matrimonio formado por Francisco Díaz Reyes y Braulia Miguel. Por la profesión del padre, que es guardia civil, el niño pasa sus primeros años entre San Bartolomé, Robledo de Chavela y Chapinería. Será en esta localidad donde mueran sus padres adoptivos.
Con veintiún años, Eloy Gonzalo es dado de alta como “soldado sorteable”. Es alistado por doce años. En un primer momento ingresa en el Regimiento de Dragones de Lusitania. Después de varios traslados, en 1892 ingresa en el Cuerpo de Carabineros del Reino. Poco después se le abre un expediente por “desobediencia y embriaguez”. Sufre un consejo de guerra en el que acusado de un delito de insubordinación y es condenado a la pena de doce años y un día de prisión militar. Tras la sentencia inmediatamente causará baja en el Cuerpo de Carabineros e ingresará en el Presidio Militar de Valladolid.
Un Decreto de 1895 permitía a los penados que lo solicitaran que se podían incorporar a la guerra que en Cuba se mantenía contra los rebeldes. Eloy Gonzalo escribe varias cartas al ministro solicitando acogerse a dicho Decreto. Su petición es aceptada y el 25 de noviembre embarca en La Coruña.
Es en la Guerra de Cuba donde Eloy Gonzalo destaca por su gesta. Según relata “El Imparcial” en su edición del 15 de octubre de 1896 las tropas españolas sitiaron Cascorro, iniciando un fuerte ataque. Trece días duró el asedio. Había una casa cercana a esta localidad y ocupada por los rebeldes desde donde hacían fuego muy certero. El capitán español recomendó incendiarla, aunque conocía el riesgo que esto suponía. Fue Eloy Gonzalo quien se presentó como voluntario. Lo único que pidió fue que le ataran una cuerda a su cuerpo para que su cadáver fuera rescatado. La operación fue todo un éxito.
Es en la Guerra de Cuba donde Eloy Gonzalo destaca por su gesta. Según relata “El Imparcial” en su edición del 15 de octubre de 1896 las tropas españolas sitiaron Cascorro, iniciando un fuerte ataque. Trece días duró el asedio. Había una casa cercana a esta localidad y ocupada por los rebeldes desde donde hacían fuego muy certero. El capitán español recomendó incendiarla, aunque conocía el riesgo que esto suponía. Fue Eloy Gonzalo quien se presentó como voluntario. Lo único que pidió fue que le ataran una cuerda a su cuerpo para que su cadáver fuera rescatado. La operación fue todo un éxito.
Superviviente de esa contienda, Eloy Gonzalo muere el 18 de junio de 1897 en el Hospital Militar de Matanzas afectado por fiebres tropicales. Una Real Orden ordenaba el traslado de los restos mortales a España de los generales Fidel Alonso Santocilces y Joaquín Vara del Rey y Rubio y del soldado Eloy Gonzalo. En su patria recibirían cristiana sepultura. La Reina regente autorizaba el enterramiento de estos cadáveres en el Real Panteón de Atocha.
A la altura de 1918 los restos de los héroes de las guerras de Cuba y Filipinas aún estaban en nichos provisionales. Francos Rodríguez, alcalde de Madrid en esa época, mandará construir un Panteón en La Almudena para los mismos.
Antes de la disposición real que iba a consagrar el nombre de Eloy Gonzalo en Madrid, el Ayuntamiento había acordado levantar un monumento (realizado por el artista Aniceto Marinas). En principio, se pensó ubicarlo en la Plaza de San Millán, pero se materializó en la cabecera del Rastro. Será inaugurada el 2 de junio de 1902 por Alfonso XIII. La Plaza estaba cubierta por tapices y alfombras reales. Por su parte, el pueblo de Madrid engalanó sus calles colgando en sus balcones los mantones de Manila.
Aquí tenéis, en pocas líneas, la historia de un héroe español que, si bien podría parecer un hombre de origen humilde, indisciplinado y pendenciero, en una situación límite demostró de qué madera está hechos los soldados españoles… Sabedor de que se trataba de una misión prácticamente suicida, tan sólo puso la condición de que le ataran una cuerda (puede verse claramente en la estatua que le homenajea) a la cintura para que, en caso de morir en el intento, recuperaran su cadáver y no lo dejaran a merced del enemigo.
En estos tiempos en que el patriotismo está tan denostado y la juventud de nuestra nación busca sus referentes en estereotipos pervertidos, decadentes y sin raíces, nosotros gritamos: ¡Honor y gloria a nuestros héroes!
Aquí tenéis, en pocas líneas, la historia de un héroe español que, si bien podría parecer un hombre de origen humilde, indisciplinado y pendenciero, en una situación límite demostró de qué madera está hechos los soldados españoles… Sabedor de que se trataba de una misión prácticamente suicida, tan sólo puso la condición de que le ataran una cuerda (puede verse claramente en la estatua que le homenajea) a la cintura para que, en caso de morir en el intento, recuperaran su cadáver y no lo dejaran a merced del enemigo.
En estos tiempos en que el patriotismo está tan denostado y la juventud de nuestra nación busca sus referentes en estereotipos pervertidos, decadentes y sin raíces, nosotros gritamos: ¡Honor y gloria a nuestros héroes!
Enviado: Mr. R
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1 comentarios:
¡¡honor y gloria!!
eterno en nuestro recuerdo
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