martes, 9 de junio de 2009

Lagos de Covadonga.


Los Lagos de Covadonga son uno de esos parajes, que todo buen español, y cualquier aficionado a la naturaleza y la historia no debe dejar de visitar.
Un lugar de espectaculares vistas y que evoca a la historia de nuestra nación, que según los antiguos relatos, sirvió de refugio para Don Pelayo.

Don Pelayo, noble visigodo, hijo del duque Favila y nieto del rey Recesvinto al que habría servido como spatarius. Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronamiento de Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (714), mientras otros escapaban, él volvió a Asturias.
Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de
Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza. Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de Pelayo.

En
718 tuvo lugar una primera revuelta encabezada por Pelayo (al parecer porque Munuza se había casado por la fuerza con su hermana Adosinda), que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas, de Covadonga y Cangas, donde se mantenía la resistencia.
En 722 Munuza envió a un general,
Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (Piloña), donde se encontraba Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva, en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a aniquilar definitivamente la resistencia en las montañas.
Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (actual Gijón), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y dado muerte junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias.

La batalla de Covadonga supuso la primera victoria de un grupo armado, rebelde contra la dominación musulmana en la Península Ibérica. Tuvo una amplia difusión en la historiografía posterior como detonate del establecimiento de una insurrección organizada que desembocaría en la fundación del reino independiente de Asturias. Esta victoria permitió que el reino no volviese a ser atacado por fuerzas musulmanas y fue el nacimiento de la reconquista de España.

Los Lagos de Covadonga, se trata de tres pequeños lagos, el Enol, el Bricial y el Ercina de origen glacial situados en la parte asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa, en el macizo occidental de dicha cadena montañosa. En Asturias son conocidos, simplemente, como Los Lagos.
Se sitúan en el concejo de Cangas de Onís y se accede a ellos a través de una carretera de 14 km que nace en el Real Sitio de Covadonga para llegar en primer lugar al lago Enol y su frecuente uso desde 1983 como final de etapa en la Vuelta ciclista a España ha popularizado internacionalmente el paraje.
La afluencia masiva de turistas, sobre todo aficionados al ciclismo, ha obligado a limitar el desarrollo de pruebas ciclistas en el entorno de Los Lagos. No obstante, la zona cuenta con una excelente infraestructura turística.
En las proximidades del lago Ercina, en Buferrera, hasta 1979 se explotaron minas de hierro, manganeso y mercurio.

Allí también podremos apreciar un conjunto Monumental, un santuario dedicado a la Virgen de Covadonga (La Santina), conmemorativo de la Batalla de Covadonga:
Santa Cueva de Covadonga (Donde se encuentra la Capilla Sagrario con imagen de la Virgen de Covadonga y la tumba de Don Pelayo. Según la tradición, en este lugar se habrían refugiado don Pelayo y sus hombres durante la Batalla de Covadonga), Basílica de Santa María la Real de Covadonga (Junto a la anterior se encuentra la Basílica de Santa María la Real de Covadonga. Ideada por Roberto Frassinelli y levantada entre 1877 y 1901 por el arquitecto Federico Aparici, de estilo neorrománico construida íntegramente en piedra caliza rosa) y finalmente el Monasterio de San Pedro.

Aparte de todo ello, y si no es suficiente, podremos disfrutar por toda la región de sus viandas y de su ya mundialmente conocida sidra, comida y bebida de calidad y en abundancia.

¿Qué más podemos pedir?
Una visita obligada.